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Buscador · Informe de cuentos · «Proverbios ejemplares. Hasta los gatos quieren zapatos »

Título: «Proverbios ejemplares. Hasta los gatos quieren zapatos»
Variantes del título:
Autor: Ruiz Aguilera, Ventura
Revistas: El Museo Universal, VI, 40, 41 (5 de octubre de 1862; 12 de octubre de 1862), pp. 316-318, 323-326. *
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: Las hermanas Soledad y Emilia, desde el balcón, ven al joven Agapito que ronda la calle. Soledad da orden a su hermana de que se oculte y le pide a la criada Lorenza que le diga al muchacho que no están en casa. Pero Agapito consigue colarse. Es un joven elegante, de apenas 16 años, que se las da de Tenorio, es lector de novelas y se codea con hombres mayores. Ha dado en querer seducir a una casada y por eso hace la corte a Soledad. Al entrar en el aposento, Agapito encuentra a Soledad bordando un pañuelo. El joven hace sus avances y es burlonamente chasqueado por la dama. Entra en estas don Ambrosio, a quien Agapito odia. Don Ambrosio se mofa de él recordándole que todavía estudia en San Isidro y Agapito, furioso, se marcha.


Un tiempo después, Agapito ha escrito tres cartas a Soledad declarándole su pasión y se presenta en casa de la dama en busca de una respuesta. Esta lo desengaña y lo pone en evidencia diciéndole que ha copiado sus suspiros de amor del Raphael de Lamartine, una novela que a ella le parece de lo más afectada, y lo conmina a cejar en su empeño, si no quiere que se lo cuente a su marido. Agapito abandona la casa encolerizado.


Agapito, del que ahora se nos informa de que es hijo único de viuda y muy mimado, no se arredra y decide seguir con su cortejo. Esta vez, da un real de vellón a un mozo de cordel para que le entregue otra carta a Soledad. La nueva misiva viene cuajada de versos de Zorrilla, fragmentos de las epístolas de Eloísa y Abelardo y “unas lúgubres endechas, que pescó en un Semanario del tiempo del romanticismo”. Pocos días más tarde, Agapito se encamina de nuevo a casa de la dama, con tan mala fortuna que pisa una manzana podrida, cae aparatosamente, se estropea los guantes y se rompe el pantalón, de forma que parte de la camisa le asoma por el desgarrón como si fuera un rabo blanco. La escena es vista por Emilia y Soledad desde el balcón, por un zapatero, un sastre y un calderero, y por don Ambrosio. Agapito culpa al sastre y este se pone de acuerdo con sus vecinos para hacer burla del joven, como se acostumbraba en los viejos tiempos. Agapito tapa sus percances con el gabán, al tiempo que Soledad y Emilia salen de la casa, dirección a la calle de Postas. Van de compras y don Ambrosio se ofrece a acompañarlas. El grupo pasa junto al sastre y sus compinches y don Ambrosio se une a la burla que estos han urdido. Por fin, Agapito, corrido, abandona sus pretensiones, de las que ya había sido informado el marido de Soledad.


 

Temas, motivos y tipos: Seducción. Influencia nociva de las novelas. Mala educación. Burla.
Aspectos formales: Narración dividida en tres capítulos numerados en romanos, en que un  narrador omnisciente y moralista engarza linealmente tres escenas satíricas  de diálogo muy vivaz.

Sección:
Observaciones:
Clasificación genérica: Costumbrista. Humorístico. Moral. Realista.

Teresa Barjau

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