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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «Proverbios ejemplares. Mi marido es tamborilero, Dios me lo dio y así me lo quiero »

Título: «Proverbios ejemplares. Mi marido es tamborilero, Dios me lo dio y así me lo quiero»
Variantes del título:
Autor: Ruiz Aguilera, Ventura
Revistas: El Museo Universal, IX, 14, 15, 16, 17 (2 de abril de 1865; 9 de abril de 1865; 16 de abril de 1865; 23 de abril de 1865), pp. 111-112, 119-120, 127-128, 135-136. *
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: El barón de la Esperanza, solterón de cuarenta años y último vástago de una familia de alta alcurnia, que, generación tras generación, ha ido comiéndose el patrimonio, vive en Madrid acosado por sus acreedores. El barón tiene un único criado, el asturiano Crisóstomo, a quien debe la friolera de cuatro mil reales. Un día, el tronado aristócrata recibe una letra de dos mil reales, de un tal Carbonell de Barcelona, contra don Pablo No, un rico comerciante de ultramarinos de la calle de Toledo. Ante la perspectiva de dinero contante y sonante, nuestro héroe promete un adelanto de cincuenta reales a Crisóstomo y lo nombra «apoderado» con la intención de que el asturiano, que es muy bruto, lidie solito con los acreedores. El barón de la Esperanza se regocija, además, porque sabe que don Pablo tiene una única hija casadera, Dolores, que podría aportar una bonita dote al matrimonio. Con la intención de cortejar a Dolores, el noble solterón visita el establecimiento y vivienda de don Pablo, donde residen también la inmensa doña Toribia, legítima del tendero, y Crispín, el empleado que atiende al negocio, en quien el barón ve enseguida a un rival. Doña Toribia, que es bastante corta, se deja deslumbrar por la feria de vanidades que despliega el aristócrata, quien finge ante ella ser persona de gustos típicamente menestrales. Ni Dolores, que tiene sentido común, ni don Pablo caen en la trampa. A ello contribuyen dos mutis por el foro de de la Esperanza, muy poco airosos. El primero tiene lugar en el curso de una representación de El pelo de la dehesa en el teatro del Príncipe. La familia No ha acudido en pleno al espectáculo y, casualmente, el barón tiene una entrada en una butaca contigua, justo delante de un duque muy conocido. El segundo sucede en un encuentro casual en el Campo del Moro, en que nuestro protagonista amaga aceptar una invitación a naranjas de doña Toribia, antes de darse a la fuga para que nadie lo descubra en tan infamante compañía. A pesar de los desaires a los No, el barón es muy fatuo y, un buen día, acude a la calle de Toledo y solicita la mano de Dolores. Doña Toribia casi revienta de gusto, pero don Pablo, que ha sabido que el barón no tiene dinero ni siquiera para afrontar los gastos corrientes, le tiende una trampa preguntándole si se aviene a aceptar a Dolores sin dote. De la Esperanza argumenta que el decoro social no transigiría con una boda a la que la novia llegase con las manos vacías. Don Pablo No rechaza la oferta del barón y decide casar a su hija con Crispín, que es un trabajador honrado.

Temas, motivos y tipos: Las Apariencias. Brutalidad rústica. Codicia. Desigualdades sociales. Matrimonio de conveniencia. Vanidad. Mujer discreta. Nobleza de sangre frente a mérito propio.
Aspectos formales: La narración está estructurada en diez capítulos numerados en romanos. Un narrador moralista y muy móvil, primero testigo y luego omnisciente, hilvana una serie lineal de escenas dramáticas, que se desarrollan en varios interiores y exteriores de Madrid. Hay que destacar el recurso a la alegoría satírica, a los nombres parlantes y al dialecto asturiano, esto último en las escenas cómicas que protagoniza Crisóstomo, el criado del barón. En conjunto, la narración homenajea a Bretón de los Herreros, a quien el narrador califica de «Terencio español».

Sección:
Observaciones: Hay error en Elena Páez Ríos, El Museo Universal. Madrid 1857-1869, CSIC, Madrid, 1952, p. 307, núm. 3380. En la entrada no se da el título de la narración, cuyas entregas se asocian a las de «Proverbios ejemplares. En el arca abierta, el justo peca», que tampoco aparece citado.

Clasificación genérica: Costumbrista. Humorístico. Moral. Realista. Social.

Teresa Barjau

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